El martes 24 de abril ha sido detenida Laura Gómez, secretaria de organización de la C.G.T. de Barcelona. Se le imputan delitos en relación a la Huelga General del 29 M. El día siguiente la juez ha dictado prisión sin fianza con los cargos de incendio y subsidiariamente de daños, coacciones, delito de desordenes públicos y delito contra los derechos fundamentales.
Queremos expresar antes que nada nuestra solidaridad con Laura Gómez y a la CGT, en cuanto las medidas represivas adoptadas además de suponer la privación de la libertad y una evidente injusticia hacia quien directamente las sufre, representan un ataque al sindicato del que Laura Gómez forma parte.
Ya antes de la Huelga General, desde el Gobierno de la Generalitat se ha puesto en marcha una campaña que vuelve a criminalizar la protesta social y a preparar su acción represiva.
Creemos que la detención de Laura Gómez supone un intento de intimidación y de provocación extremadamente graves.
Representa un ataque a un sindicato que, además, ha reseñado públicamente su actuación en la manifestación de 29 M y en los piquetes anteriores (véase comunicado de la CGT de Barcelona sobre los hechos del 29M), actuación que en nada puede justificar las acusaciones que se le imputan.
Representa, más en general, un ataque a la libertad de expresión y de iniciativa sindical. Es especialmente grave que desde el poder político, un ataque sin precedente a las condiciones de vida de la gente sea acompañado por una iniciativa represiva contra la respuesta social que las mayorías sociales intentan animar en defensa de sus exigencias básicas.
Otras personas han sido detenidas después del 29 M, también delegados sindicales de UGT y CCOO.
Por eso pedimos la libertad de Laura Gómez y animamos a unirse en esta petición y a participar en las iniciativas de solidaridad que se están llevando a cabo para su liberación.
Socialismo Libertario, 4 de mayo 2012
Solidaridad con Laura Gómez y la CGT
ActualidadSL 62: Contra el gobierno de los recortes. En defensa de los bienes comunes
Actualidad
Vivimos en tiempos donde el declive y el caos, la aceleración alocada y el sinsentido del sistema de dominio nos amenazan peligrosamente. El Estado español, y su peculiar Gobierno de derechas y reaccionario, es un laboratorio concentrado de la inmoralidad y la estulticia que encarnan las clases dominantes.
“¡No hay dinero para pagar los servicios públicos!”, expresa con una fingida preocupación ese señor de derechas y de bien que es Rajoy. Y, sin embargo, sí ha habido dinero para pagar los desmanes de la banca española. En concreto 146.000 millones de euros, cifra equivalente, ¡casualmente!, al 8 ́4% del PIB, según un informe oficial publicado el 1 de diciembre de 2011. Es decir, casualmente el déficit público que el Estado español quiere en parte recortar subiendo las tasas de la enseñanza universitaria, despidiendo profesores, haciendo pagar los medicamentos a los ancianos y jubilados, instaurando el despido libre y barato, etc. En un camino acelerado que tiende progresivamente a desmantelar los servicios sanitarios (en primer lugar para quien está más oprimido como los inmigrantes sin papeles), educativos, los convenios colectivos laborales.... ¡No hay dinero! Grita Rajoy y, sin embargo, las grandes fortunas desfalcan a Hacienda una cifra cercana a los 60.000 millones de euros anuales y el Rey Borbón se va a cazar a Botsuana, al mismo tiempo que se preparan para reformar el código penal y armar a la policía para las represiones de movilizaciones futuras (represión como la que ha provocado el asesinato del seguidor del Athletic Iñigo Cabacas asesinado por la Ertzaintza, a quien queremos recordar desde aquí). Y tienen aún la desfachatez de tratar de azuzar un nacionalismo zafio a raíz de la estatalización parcial de REPSOL-YPF en Argentina.
En realidad la situación de decadencia que vive este sistema nos puede permitir aclarar dos cuestiones esenciales. Una primera es que no es sólo una crisis, es más profundo: la decadencia de las democracias sistémicas es irreversible, ya no consiguen gobernar sus mecanismos de la destructividad estatal y de
la acumulación de capitales en cada vez menos manos. El deshacerse de la economía de papel a la que asistimos se reverbera en los procesos de implosión sectorial de la vivienda, la educación, la sanidad estatal.
Por eso se trata de impugnar los fundamentos del sistema en nombre de otros positivamente alternativos y sustractivos. Los derechos insuficientes y negativos (ya que se daban dentro de la opresión política y la explotación económica) con que este sistema ha implementado la vida social en esta parte del mundo se encuentran cuestionados de un modo irreversible. Por eso es fundamental cómo defendiendo nuestras exigencias y necesidades materiales, sociales y humanas entendemos que son potencialmente bienes comunes de todos y todas. La salud, la formación, la vivienda, la materialidad... son bienes comunes, para todos y para todas, que hay que defender e inventar en una perspectiva cuyos horizontes posibles y benéficos deben pasar por fuera de este sistema, de su lógica voraz y omnívora.
Es una perspectiva y un compromiso que nos impulsa, en las luchas presentes y futuras, como mujeres y hombres de Socialismo Libertario. Es un reto y un diálogo al que te queremos invitar, conociéndonos.
Jorge Herrero
22 de abril de 2012
Tras la huelga general del 29-M: construir unidad y solidaridad
ActualidadLa huelga general del 29 de marzo ha sido un inicio de reacción social frente a los ataques del Gobierno concentrados en una Reforma Laboral que concede un poder discrecional a los empresarios para despedir barato a su gusto. Una reacción social protagonizada por los millones de personas que han hecho la huelga y han acudido a las numerosas manifestaciones, en más de 100 ciudades. Una voluntad de oponerse a estos ataques virulentos a nuestra dignidad, a las condiciones materiales y de trabajo, a los servicios sociales y exigencias humanas. Voluntad de oponerse que ha tratado de enfrentar el miedo y la separación que se vive cotidianamente en los lugares de trabajo, a través de esta huelga general que ha unido en una jornada a millones de personas más allá de la especificidad de los territorios y los lugares de trabajo.
La huelga, los piquetes durante todo el día y las manifestaciones han sufrido una represión policial y estatal muy fuerte. 176 detenidos/as durante todo el día muestran la naturaleza de este Estado, democrático y monárquico. Al mismo tiempo queremos denunciar firmemente la pinza que se da habitualmente entre sectores violentistas y el Estado y la policía. Como han podido ver nuestras/os compañeras/os en Barcelona, donde la actuación de grupos extremistas quemando contenedores en la manifestación unitaria de CGT y CNT fue utilizada por la policía para poder romper esta manifestación popular, multitudinaria desde atrás, a través de furgones policiales que a mucha velocidad pudieron haber provocado heridos graves y muertes (las acciones de estos grupos extremistas se dieron a lo largo de todo el día pero la Generalitat de CiU aprovechó la manifestación para intervenir).
La huelga se ha dado en un contexto difícil. No sólo por los ataques del Gobierno sino por cómo vive la división y la fragmentación en los lugares de trabajo. Hacer la huelga en muchos casos era sentirse sólo, descubierto inmediatamente frente a las imposiciones patronales. Hay una división y un miedo, estimulado por los gobernantes y empresarios, y expresión de la crisis irreversible de la izquierda sindical, frente al que tenemos que reaccionar positivamente. Creando y tejiendo solidaridad, confianza y unidad en la cotidianidad de los lugares de trabajo y los barrios, entre quienes trabajan y no, entre quienes están indefinidos (con la nueva contra-reforma laboral te pueden despedir en cualquier momento) y son precarios, entre autóctonos y personas inmigrantes (hasta donde conocemos la no presencia de inmigrantes en las manifestaciones fue un dato significativamente negativo). Confianza, unidad y solidaridad para alimentar una reacción y un proyecto que tiene que ser a largo plazo. Y en esto las ideas y los contenidos son fundamentales. Los ataques de este sistema son la expresión irreversible de una decadencia que se ceba contra las exigencias y necesidades de las inmensas mayorías. Son ataques múltiples, contra el trabajo pero también en detrimento de la salud, de la educación, de la vivienda… No se puede reaccionar desde las viejas recetas, buscando mediaciones y concesiones, negociaciones y acuerdos con los gobiernos y los Estados como inmediatamente han hecho las direcciones sindicales. Buscar una alternativa, que no sea simplemente la de salir a calle para presionar al gobierno, a partir del protagonismo común para afrontar juntos las exigencias recíprocas. En este sentido queremos construir y protagonizar una comunión positiva por fuera y en contra de este sistema en inevitable declive.
31 de marzo de 2012
SOCIALISMO LIBERTARIO


