Libia. La diplomacia armada

La guerra en Libia es gestionada por Putin y Erdogan. Patrocinadores militares de las principales facciones enfrentadas, respectivamente de las fuerzas rebeldes de Khalifa Haftar y del Gobierno de Acuerdo Nacional de Fayez al-Sarraj, los presidentes de Rusia y Turquía han lanzado una propuesta de tregua y están negociando el futuro del territorio libio y de sus recursos.
Los contendientes-aliados quieren así extender en el Mediterráneo el modelo que han experimentado en Siria. Están demostrando así la mayor eficacia de la acción “diplomática” basada en la intervención militar directa.
Que el corazón de la política es la guerra no es una novedad y lo es cada vez más en esta época. Hacen de ella un uso desenvuelto los dos regímenes particularmente autoritarios que gracias a eso roban espacio e iniciativa a una cansada y dividida Unión Europea. Las víctimas son en cambio siempre las mismas: la población libia sometida a la arbitrariedad de las milicias y, sobre todo, las personas inmigrantes bloqueadas en el infierno libio y para quienes debemos exigir libertad de movimiento y una acogida digna en las costas europeas.