Trump, la gran estafa

Desde los históricos callejones de la Ciudad Vieja de Jerusalén, pasando por la abarrotada plaza Al Manar de Ramallah, hasta el Líbano y Jordania, la respuesta de los palestinos al plan de paz de Trump es un seco y decidido “¡No!”.

No son la Autoridad Nacional y Hamas, sino toda la población palestina la que está unida al denunciar “la estafa del siglo” orquestada en los últimos 4 años por el consejero para los asuntos de Medio Oriente Jare Kushner.
Lo que Trump ha presentado como “el acuerdo del siglo” es una especie del Plan Marshall de infraestructuras faraónicas (un túnel subterráneo que une Cisjordania con Gaza, un puerto en el Sinaí y otras cosas), la reducción del paro del 30% a unas pocas unidades (¡!), la vía libre al Estado de Palestina: decenas de páginas de tonterías y de “promesas” mientras que por lo que los palestinos se baten desde hace más de 70 años está totalmente ausente. En efecto, no se hace referencia al final de la ocupación, ni al derecho al retorno de los refugiados, no está presente la desmantelación de las colonias israelíes ilegales en Cisjordania, ni el final del asedio militar y económico de las poblaciones de Gaza, ni tampoco la liberación inmediata y sin condiciones de todos los detenidos políticos palestinos, incluidos los menores, ni el retorno de las tierras confiscadas a sus legítimos propietarios palestinos.
Es evidente que la “gran estafa” es un movimiento de propaganda política y electoral de Trump en su conquista por el apoyo del electorado judío americano, tradicionalmente democrático y por su aliado Netanyahu,
en las vísperas de un juicio por corrupción que podría costarle su carrera política y la cárcel, para poder decir una vez más que “¡son los palestinos los que no quieren la paz!”.