Correspondencia desde Sao Paulo. La temeridad criminal de Bolsonaro

Inès Freitas 28 de marzo 2020

La noticia de la propagación del COVID-19 en Brasil con una velocidad similar a aquella con la que se difunde en Europa y del perfilarse para los próximos días del pico de la epidemia y del colapso del servicio público en particular en el sector de la sanidad, ha suscitado gran preocupación en las grandes ciudades brasileñas en las que proliferan las favelas con una enorme cantidad de personas que no están en condiciones ni económicamente ni logísticamente de cumplir con medidas de cuarentena como la distancia social, la higiene personal y abstenerse de los desplazamientos. De frente a la incapacidad y temeridad mostrada por el actual gobierno, comienzan a surgir en las periferias y en las favelas de las grandes ciudades grupos de voluntarios, de religiosos y de personalidades a nivel local que se organizan en primer lugar para reunir bienes y recursos alimentarios para estas personas que en gran parte trabajan en negro, están en el paro o viven en la calle, pero también para pretender de quien gobierna que garantice en estas comunidades el material higiénico, refugios y las condiciones mínimas necesarias para protegerse de la enfermedad, así como la garantía de asistencia médica. Son los primeros movimientos solidarios que pueden suscitar en otros un sentimiento y un pensamiento más profundo sobre la vida y sobre los motivos que nos han llevado a esta situación extrema para comenzar a proyectar una vida futura mejor.