Eugenética made in USA

Barbara Spampinato, 30 de marzo 2020

Mientras proliferan los contagios también en los Estados Unidos, emerge claramente la ausencia de una hoja de ruta clara y segura por parte de la Presidencia. Es bueno recordar que la primera reforma promovida por Obama y desmantelada por Trump desde su primer día en la Casa Blanca ha sido la sanitaria: con el agravante de que la primera medida del Obamacare derribada por el actual presidente ha sido la unidad antiepidémica aprobada por su predecesor, con la absurda argumentación de que “los EEUU son un país fuerte, ninguna epidemia podrá golpearnos”.
Por parte de quien es así de miope y descuidado con la vida de sus mismos ciudadanos y electores nos esperaríamos cautela, pero naturalmente llega todo lo contrario: el Avvenire (periódico italiano, NdT) publica el 25 de marzo que en los diversos Estados se está preparando la saturación del sistema sanitario predisponiendo criterios de prioridad para el acceso a las terapias intensivas, y que «Entre los casi 36 Estados que han dado a conocer sus criterios, una docena incluye consideraciones de tipo intelectual, y otros hablan de condiciones precisas que pueden llevar a la discriminación en relación con los discapacitados. El de Alabama es el caso más eclatante. En su documento titulado Scarce Resource Magament sostiene que “los discapacitados psíquicos son candidatos improbables para el soporte respiratorio”». Es decir, la presencia de discapacidades psíquicas será un obstáculo para estar a la cabeza de las listas de quien podrá acceder a respiradores y a otros dispositivos de rescate. He aquí la eugenética de Estado en plena democracia sistémica decadente. La gravedad es tal como para recordar la distinción entre humanos y subhumanos obrada por los nazis con la consecuente selección de la “raza”. No puede ser peor demostración del hecho de que la política democrática, puesta contra las cuerdas y con el riesgo de
perder beneficios y votos, elige quién es sacrificable y quién no, frente a la “oportunidad para todos” que apadrina falsamente. Naturalmente, por el contrario, las posibilidades de emerger de esta prueba en la que la humanidad está puesta hoy está en la tutela de las personas más frágiles, la única garantía para salir juntos y mejor. Esto presupone un cuidado de la vida a la que ninguna política, ni siquiera la democrática, está dispuesta.