India. La cuarentena criminal de Modi

Piero Neri 01 de abril de 2020

Centenares de miles de personas se han aglomerado en las estaciones de tren y de autobús de diversas ciudades indias para volver a sus pueblos porque ahora están sin trabajo ni sustento. Son millones los trabajadores inmigrantes del campo en las megalópolis que ahora, si no encuentran medios de transporte, tienen que realizar a pie un viaje incluso de centenares de kilómetros, sin mascarillas, desinfectantes, a menudo sin comida ni agua suficientes. Varios ya han muerto por las penurias y la fatiga, quizá más de los que haya matado hasta ahora el COVID. Es uno de los trágicos resultados de la cuarentena de 21 días iniciada el 24 de marzo, cuando los contagios verificados eran inferiores a mil.

Decretada por el presidente Modi –amigo de Trump– y por su régimen supremacista hindú y fascistoide, esta medida no está dirigida a la prevención y al cuidado, sino más bien a una demostración de autoritarismo cínico e irresponsable, gestionada con la represión y la habitual brutalidad de la Policía. Con este éxodo de los inmigrantes de las megalópolis, con centenares de millones de personas que ya viven en pobreza y en espacios superpoblados, insalubres y sin asistencia médica, el resultado de esta cuarentena será el de facilitar el contagio más que contenerlo. Hará aún más difícil la vida de quien sufre la hambruna, expondrá al flagelo de otras patologías que ya afligen a los más pobres, las personas discriminadas por el infame sistema de las castas y por el criminal supremacismo hindú. Pero Modi y sus cómplices tendrán la demencial “satisfacción” de haber ordenado la mayor cuarentena del mundo, la de un país con 1300 millones de personas, sus víctimas serán un “daño colateral”.

El régimen fascistoide de la más poblada democracia del mondo ordena una cuarentena criminal, despliega a la Policía, no ofrece ayuda a los necesitados ni productos médicos y favorece el contagio. La gente de la India tendrá la necesidad de sobrevivir y defenderse no sólo del COVID, sino también de un régimen asesino, cuyo presidente hace menos de un año ha recibido, por desgracia, un amplísimo apoyo electoral.