LA TRISTE REALIDAD DETRÁS DEL INCENDIO DE LA BARCELONETA

El incendio que ha provocado la muerte de tres hombres y un herido grave, todos ellos
pakistaníes, ha sacado a la luz una realidad extendida en el barrio de la Barceloneta y no
sólo. El piso donde vivían era un bajo de poco menos de 30 m² alquilado por un precio
abusivo donde malvivían más de siete personas. El fuego fue generado probablemente
por las baterías de las bici-taxis que se estaban recargando. Ésta era la ocupación de
algunas de las víctimas que en los últimos meses, debido al coronavirus, habían tratado
de sobrevivir como podían vendiendo latas en la playa y también gracias a la ayuda
entre ellos.
La iniciativa solidaria tomada por la Xarxa Solidaria del barrio, como la hucha para las
víctimas y los familiares y la recogida de ropas y alimentos son un ejemplo de reacción
positiva y de la buena relación que existía entre los que vivían en el piso y la gente de la
calle Grau y Torras. Por otro lado, es necesario volver a denunciar, como también se ha
hecho en muchas luchas vecinales y antirracistas de estos años, las condiciones en las
que viven miles de personas obligadas a realizar trabajos sin ninguna garantía, a
menudo sin papeles, y a ser víctimas de personas sin escrúpulos que alquilan espacios
insalubres sin seguridad. El piso quemado de la Barceloneta es la fotografía de una
Barcelona que en estos días sin la masificación turística queda al desnudo con todas sus
miserias. Nuestra solidaridad se une a la de todas las personas que este domingo se han
reunido para hacer un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas y para mostrar su
indignación antes esta situación.