UNA PASO MÁS EN LAS ESCALADA REPRESIVA CONTRA LOS REFUGIADOS

El Estado griego gobernado por el conservador Kiriakos Mitsotakis ha endurecido aun
más la política represiva contra los refugiados que llegan a sus fronteras yendo mucho
más allá de las duras leyes ya existentes. Según el diario Ara, basándose sobre
testimonios directos y de algunas ONG, son ya decenas los casos de botes salvavidas
abandonados frente a la costa turca por parte de las autoridades griegas. Varios testigos
relatan que los refugiados son obligados a entrar en embarcaciones hinchables nada más
ser interceptados en el mar. Las mismas embarcaciones son arrastradas hacia las costas
del país vecino y dejadas a la deriva. Hay también relatos de personas que han corrido la
misma suerte a pesar de llevar días en un campo de acogida. El testimonio de Nayma K,
una refugiada siria madre de dos hijos y procedente de Idlib, es muy significativo. Ella
cuenta que después de 4 días, sin que se le ofreciera la posibilidad de pedir asilo, fueron
obligados por gente encapuchada vestida de militar a ser evacuados. Desde la isla de
Rodas con la excusa de ser trasladados a otra localidad fueron luego abandonados en
medio del mar. La ONG noruega Aegean Boat Report ha contabilizado al menos 23
casos como estos entre marzo y julio. Estos casos parece que se han implementado a
partir de la decisión tomada en marzo por el primer ministro turco Erdogan de abrir las
fronteras hacia Europa. Esta es la barbarie generada por la política de fronteras cerradas
financiada con miles de millones por la Comunidad Europea que demuestra una vez
más que la vida humana es indiferente para los Estados.