El pasado sábado, 10 de julio, una patera llegó a Motril (Granada). A bordo traía cinco cadáveres y treinta y dos personas aún con vida. Estos son los datos oficiales. Lo que apenas se cuenta es que 45 personas partieron de Oujda (Marruecos) con una embarcación zodiac, entre ellas 17 mujeres, algunas de ellas embarazadas y 5 bebés, Tras la larga travesía tratando de sortear la vigilancia fronteriza de las aguas españolas, la zodiac se fue deshinchando con el peso y el calor y fue entrando el agua. Algunos murieron ahogados, otros al volcar la patera quedando atrapados. Se asegura que las madres se ahogaron al intentar mantener con vida a los pequeños. El resultado son 13 muertos: 3 bebés, 9 mujeres y 1 hombre. De nuevo una tragedia más en las fronteras españolas, tragedia perfectamente evitable y no un accidente, tal y como lo están presentando con fingido pesar políticos y periodistas.
En medio de toda la borrachera del mundial de fútbol, los medios de comunicación han ignorado prácticamente esta tragedia, ni siquiera daban datos fiables y hablaban de estas personas como “sin papeles”, abstractas, extrañas/os a nosotras/os. Pero son hombres, mujeres, niñas/os, bebés, que buscan una vida mejor en nuestras tierras y que la pierden intentándolo porque el Estado, las fronteras e instituciones lo impiden permanentemente con su vigilancia provocando que los trayectos sean más temerarios, asaltando pateras a media noche y encerrando a quienes encuentran en Centros de Internamiento y de Expulsión tratando de despojarles de su humanidad negando su libertad, vejándolos e incluso torturándoles para que no se atrevan a volver a este país.
En estos momentos, seres queridos de estas personas en Oujda, Nigeria, Libia o Rabat están preguntando por ellos, están buscando una explicación y seguramente se encontrarán con el desprecio del Estado español, pero también de sus propios estados que han pactado callarse y controlar sus propias fronteras para no molestar a Europa. No van a poder hacer nada porque los “sin papeles” no existen, no se les reconoce, no son ciudadanas/os, mucho menos humanas/os, no tienen derecho a tener muertos.
Ayer llegó otra patera a Adra (Almería), ya son 61 personas arribadas a las costas andaluzas en una semana. 750 durante este año 2010. Más de 700 muertos en los últimos 10 años.
Sabemos que hay asociaciones de acogida que están denunciando la situación de “la frontera sur” desde hace tiempo y sabemos que se han convocado manifestaciones y es muy importante, pero necesitamos ir a fondo con la reflexión sobre qué significa partir de ser parte de una común humanidad: quienes han llegado, quienes han muerto, son nuestras/os hermanas/os, aman, sonríen, lloran, protegen a las/los pequeñas/os como nosotras. ¿Qué significa esto concretamente para cada una/o en nuestra vida cotidiana? En primer lugar no acostumbrarnos a las muertes en las costas, a contar muertos, como ocurre cada verano.
Las fronteras y los Estados niegan de raíz la posibilidad de una identidad en una humanidad común, la mera existencia de personas a estas tierras desafiando las fronteras cuestiona la identidad nacional que defienden y que no casualmente están tratando de canalizar de manera instrumental, utilizando la alegría comprensible de millones de personas por el triunfo “la Roja”, buscando anestesiar el reconocimiento humano en las esperanzas, en los deseos, en la lucha por una vida mejor que expresan las personas inmigrantes que llegan a las costas.
Socialismo Libertario queremos continuar comprometiéndonos trabajando una conciencia que parta de nuestra común humanidad, y el verano, una vez mas, nos pone a prueba, a todas las personas solidarias y todas las personas que miramos con horror la prohibición de entada de personas, porque las condiciones del mar, facilitan el arribo a las costas españolas. Es por ello que continuaremos en la construcción de colectivos libertarios antirracistas que se proponen desde ahora cultivar un compromiso antirracista experimentándolo desde ahora mismo, y profundizando una solidaridad continua y permanente, que permita un apoyo humano, no solo en las emergencias, y que estreche los lazos entre las personas y las asociaciones antirracistas, independientemente de los Estados y las instituciones.
Ni una muerte más en las pateras.
Solidaridad con nuestra gente que llega de otros lugares.
Abajo todas las leyes de extranjería.
Por la acogida sin condiciones de todos los seres humanos que llegan a este país.
La humanidad no debe tener fronteras
14 de julio de 2010

