
EDITORIAL
Las medidas del gobierno Zapatero y del gran capital contra los derechos de las mayorías sociales de este país son un ataque en toda regla, como argumentamos en la sección dedicada a ello en este periódico. Son ataques que van desde limitar el derecho a las pensiones públicas o a las prestaciones por desempleo, a favorecer un despido cuasi a placer del empresariado: nos pueden despedir por ponernos enfermos, ¡aunque tengamos parte de baja médica!
El ministro de Trabajo Corbacho, digno representante de la casta política catalana (que no tiene nada que desmerecer a la madrileña o a la valenciana) que encarna de un modo peculiar corrupción política y económica además de mediocridad humana (véase desde el reciente caso Millet a lo que pasó hace unos años en las obras del metro del Carmel), ha venido a decir que no caben vagos y maleantes, vividores que revestidos de parados cobran prestaciones por desempleo y luego no van a los cursos ofrecidos por el INEM. Estamos asistiendo a una vergonzosa campaña del gobierno “socialista” de Zapatero de criminalización de los sectores populares y de las/os trabajadoras/es: nos dicen que los trabajadores del Metro en huelga son privilegiados que tienen trabajo fijo y que secuestran a la ciudadanía de Madrid, que un parado que gana unos pocos cientos de euros es un parásito social que se aprovecha de la comunidad social.
Tenemos que responder firmemente a estos ataques y a esta campaña ideológica. Lo que no debería caber son banqueros y ejecutivos que ganan millones de euros por especular y empobrecer a las mayorías sociales, políticos que encarnan la corrupción como nadie en su fusión con la economía del ladrillo, los 150.000 millones de euros que el Estado regaló a la Banca hace un par de años y que han aumentado exponencialmente la deuda del Estado. Son ellos los parásitos sociales que viven como chupópteros de la comunidad social.
Por eso sobran los motivos para hacer la huelga general del 29 septiembre. Motivos que nos permitan resistir al cúmulo de ataques concienciales, culturales, sociales y materiales que estamos sufriendo como clases subalternas. Y, sin embargo, estos ataques han calado conciencial y culturalmente. Hay una crisis irreversible del viejo movimiento obrero y de sus instituciones. Los sindicatos tradicionales e institucionales se encuentran en profunda crisis y dificultad. Por sus propias responsabilidades pero también porque se han ido fragmentando las razones, los argumentos, los lugares de sociabilidad que constituían la agregación y la identidad del viejo movimiento obrero.
Por eso para nosotros/as es prioritario construir y reconstruir solidaridad, unidad, confianza, conciencia, protagonismo en los centros de trabajo, y más allá, en la calle, en los barrios, en los centros de estudio. La fuerza del sistema nace de lo deshilachado de nuestros tejidos solidarios. Por eso hoy la tarea más importante es reconstruir un sentido común de nuestros intereses y de nuestra vida. La preparación de la Huelga General del 29-S es una oportunidad para empezar a hacerlo. Hacerlo en este sentido, pensando e imaginando en perspectiva, más allá de los límites obvios de la propuesta de los sindicatos institucionales (CC.OO. y UGT). Tenemos que afirmar un sentido comunitario y solidario en cada lugar en cada momento; en una parada de autobús cuando hay una incomprensión o un ataque a los trabajadores del Metro de Madrid como privilegiados, cuando hay un ataque racista contra nuestros hermanos inmigrantes como responsables de la crisis, cuando se acusa a los 5 millones de parados como responsables de su propia pobreza. Es una responsabilidad cotidiana.
Nosotras/os como compañeras/os de SL queremos comprometernos en este sentido. Empezando a preparar, con estos contenidos, con estas razones, en esta perspectiva, la Huelga General del 29-S. Comprometiéndonos en nuestros lugares de trabajo, animando la solidaridad y el protagonismo común. Ayudando a imaginar esta reinvención necesaria (que al mismo tiempo tiene que ser prioritariamente feminista, antirracista…) para detener los ataques del gobierno Zapatero y del sistema, y para empezar a dar los primeros pasos firmes que nos permitan imaginar la superación de la miseria humana y material a la que nos quiere abocar el sistema dominante
28 de agosto de 2010
Jorge Herrero


