Una nueva revolución de la gente común amanece en los países árabes dando esperanza en aquellos lugares y a todos nosotros.
Pero mientras tanto millones de personas, a causa de los opresores locales y mundiales, arriesgando la vida como en Libia son constreñidos al éxodo
Este planeta en el que habitamos es el lugar de todos y propiedad de ninguno. Todos debemos poder desplazarnos libremente, mucho más si nos vemos constreñidos a escapar para salvarnos de una masacre inaudita como la que está sucediendo en Libia: en este caso la verdadera y única esperanza con la cual es posible contar es el socorro de otros seres humanos.
Nos asomamos sobre el mismo mar, formamos parte de la misma familia humana, la suerte de los unos está profundamente ligada a la de los otros. En nombre de la común humanidad, preparémonos para un esfuerzo extraordinario de acogida solidaria.
Los Estados de la rivera Norte del Mediterráneo, cómplices del tirano asesino Gadafi y preocupados sólo por sus sucios negocios, preparan a los refugiados un tratamiento inhumano: los internarán, ficharán, desplazarán y expulsarán.
Lo que hemos conocido y combatido en estos decenios junto a las personas inmigradas se multiplicará en un tiempo concentrado: por eso es necesario y urgente multiplicar el empeño y los esfuerzos de todos aquéllos que están dispuestos a acoger a todos con solidaridad y generosidad, a defenderlos y protegerlos del cinismo de los Estados, especialmente del italiano, cómplice de la sangre que corre en las tierras de Libia.
¡ACOGIDA PARA TODOS!
Jueves 24 de febrero de 2011


