Ayer, 15 de junio, miles de personas se concentraban en el Parc de la Ciutadella frente al Parlament de Catalunya llevando a cabo una acción pacífica, de resistencia no violenta y de desobediencia civil. Lo que no ha aparecido en los medios de comunicación fue el inicio de las cargas policiales, con detenciones y el secuestro de teléfonos móviles y cámaras para que no se pudiesen grabar las imágenes. Sabemos (ver comunicado de la Asamblea de Barcelona) que agentes de la policía infiltrados, lograron provocar a una minoría de los presentes, contrastando con la actitud de la mayoría: que hizo pasillos para dejar pasar a los políticos, entre otras cosas, y trató de garantizarla integridad de los políticos, a pesar de estar siendo atacados por los mossos. Condenamos contundentemente, y nuevamente, la brutal violencia y represión de la policía, ordenada por el Estado y la Generalitat, que ha supuesto más de 30 heridos entre los manifestantes, 3 de ellos en el hospital, de los que uno tiene un grave golpe en un ojo. A ellos dirigimos nuestra más plena solidaridad.
Para nosotros/as es también fundamental el rechazo a las acciones minoritarias que han conllevado agresiones a algunos parlamentarios en formas de pintadas, de sprays o arrojando agua. Un rechazo de estas acciones que compartimos con los/as compañeros/as de la Asamblea de Barcelona, como se puede ver en su comunicado. Este tipo de acciones sólo sirve para debilitar, aislar y criminalizar el movimiento. Criminalización que ya han empezado a realizar al unísono todos los brazos ideológicos del sistema: desde la “izquierda”, El País, El Periódico o Público, a la derecha, el ABC, La Vanguardia, El Mundo… Todos gritan al unísono tratando de exorcizar este inicio de movimiento, y sobre todo sus miedos, por cómo se puede cuestionar un sistema económico y político opresivo al servicio de minorías que acumulan poder y riqueza a costa de las inmensas mayorías.
No compartimos el comunicado que ha salido de la Comisión de Comunicación de Sol (denuncia que ya ha hecho también la Comisión de Barrios de Madrid) que se ha limitado a criticar simplemente la acción violenta de grupos minoritarios en la manifestación de Barcelona, sin condenar en primer lugar la acción policial y estatal que ha herido a decenas de personas que estaban manifestándose de modo pacífico. El necesario desarrollo pacífico del movimiento no nos puede hacer soslayar la naturaleza represiva de este sistema y de este Estado, que se ejerce en primer lugar a través de la policía. La denuncia del carácter liberticida de este Estado es una tarea fundamental y constante.
Las movilizaciones de estos días están poniendo muy nerviosos a las cúpulas políticas e ideológicas del sistema, que vociferan sobre el hecho de que no se pueden cuestionar “los organismos sagrados de la representación política”. Al mismo tiempo, no son los parlamentos ni el Parlament, el mejor lugar para desarrollar nuestra actividad. De hecho, el movimiento ha comenzado en las plazas, alejadas de los centros de poder, y sustraídas, en un principio, a algunas lógicas políticas. En realidad, la mayor actividad y desarrollo comunitario puede pasar por los barrios, si se es capaz de ir más al fondo de los contenidos y de la actividad que debería desprenderse de ellos. Son muy interesantes al respecto las movilizaciones que han detenido ya más de una decena de desahucios por impago de hipotecas en Barcelona, Madrid y Palma. Alertamos sobre las trampas de la política, sobre sus métodos, sus fines y maniobras, y sus lugares.
Madrid 16 de junio de 2011.



