Los políticos autóctonos se ufanan de su dureza a través de las cámaras que les graban. Rajoy “pillado por las cámaras” prevé una Huelga General; Luis de Guindos, el ministro de Economía, el ex dirigente de Lehman Brothers, “promete” una contrarreforma laboral extremadamente agresiva. Y, en efecto, la recién aprobada contrarreforma laboral, la enésima de la democracia, implica un ataque en toda regla, “un antes y un después”, como proclama con orgullo Soraya Sáenz de Santamaría. Las empresas pueden despedir libremente a los trabajadores con una indemnización mínima, se permite que las empresas se descuelguen de los convenios colectivos en detrimento de los derechos de los/as trabajadores/as, las empresas pueden modificar a discreción las condiciones laborales, simplemente por tener menos beneficios, te pueden despedir por ponerte enfermo sin ningún límite (basta con que faltes el 20% de la jornada laboral en dos meses). Mientras tanto, UGT y CC.OO. de modo cómplice ya habían negociado con la patronal CEOE aumentos salariales del 0´5%, o sea, inferiores al aumento del coste de la vida.
Un Gobierno que regala el dinero a la Banca y a los grandes empresarios al mismo tiempo que aumenta los gastos militares y policiales. Todo ello en un contexto donde se dan por hecho 6 millones de parados para este año, con un 25% de pobreza, con decenas de miles de desahucios mensuales, con los recortes en educación y sanidad. Una tendencia al desmoronamiento de las formas de organización social que se acelera a través de los ataques estatales. Un Gobierno, el del PP, que además ha decidido ya volver a la Ley del aborto de 1985, derogando la Ley del Gobierno de Zapatero, lo que supone un gravísimo ataque al derecho de las mujeres a decidir. O los ataques a nuestros hermanos inmigrantes, con las persecuciones policiales permanentes y con la realidad de los CIEs, centros de detención donde se aprisiona a personas simplemente por su lugar de origen y donde se muere por falta de atención médica. Finalmente, la guinda la ponen las recientes resoluciones judiciales que absuelven a políticos corruptos e inhabilitan a Garzón. Más allá de nuestra distancia con el personaje del juez estrella, es una sentencia contra la Memoria Histórica, un aval a la ocultación de la revolución de 1936 y a la conexión entre dictadura franquista y democracia borbónica.
Es fundamental construir una alternativa frente a la bancarrota burguesa y estatal. Pero para ello, en primer lugar, es importante entender su naturaleza. La naturaleza de los ataques no es casual ni reversible dentro de los parámetros sistémicos de la destructividad estatal y de la acumulación de capitales. Esta contrarreforma laboral, por ejemplo, deja en fuera de juego al sindicalismo institucional, y no sólo. Se ataca a los convenios colectivos y al derecho del trabajo como instrumento de redistribución de la riqueza dentro de los márgenes de la explotación laboral. Se puede negociar cualquier cosa entre sindicatos y empresarios, pero luego un empresario, en función a sus necesidades, podrá dictaminar una reducción salarial o de la jornada laboral. Al mismo tiempo, hay casi 6 millones de parados que no encuentran ninguna representación dentro de este sistema, y encima tienen la desfachatez de querer obligar a realizar “trabajos comunitarios” a los parados, al más puro estilo de la burguesía decimonónica. No existen instrumentos internos en la lógica de este sistema de contención de la erosión permanente de derechos y de condiciones de vida. Por eso, para nosotras/os, no existen salidas dentro de los marcos de este sistema, de su dimensión política y económica, ideológica y bélica. Un auténtico círculo vicioso que nos arrastra en el torbellino de sus permanentes ataques. Todas las alternativas dentro de este sistema son engañosas. Ya lo hemos visto con el anterior Gobierno de ZP, que ha sido protagonista de la anterior contrarreforma laboral, o la impotencia del 15-M en buscar una reforma democrática. Te proponemos poder discutir de estas ideas y de estos análisis leyendo con nosotros/as este periódico, comenzando a proyectar una salida nueva y sustractiva a este sistema, para preservar nuestras vidas de la voracidad sin fin que nace de la lógica de los poderosos. De un proyecto y de una construcción armónica con los desafíos de nuestra época hemos discutido en nuestra última Conferencia de la que te hablamos en este número de nuestro periódico.
Jorge Herrero
Madrid, 12 de febrero de 2012



