El 29 de marzo hay una huelga general convocada frente a la enésima contrarreforma laboral, que supone un ataque virulento a los derechos y necesidades de las inmensas mayorías. Supone dar una arbitrariedad y un poder cuasi omnímodo a la patronal, según las leyes aprobadas por el Estado. Te pueden llegar a despedir legalmente por ponerte enfermo, por las “exigencias de la producción” se abarata el despido, se generaliza la precariedad y la división laboral, se pretende acabar con la negociación colectiva de los convenios (que es una garantía contra el albedrío de los empresario contra sus específicas plantillas). Se puede llegar a modificar las condiciones sustanciales en los puestos de trabajo, te pueden despedir, reducir el sueldo, cambiar el horario… simplemente porque haya una disminución en las ventas y en los beneficios patronales.
La estrategia de los poderes políticos y económicos es clara. Sembrar la división y el miedo por doquier. Dividirnos permanentemente, entre quienes tienen trabajo y no, entre quienes están precarios y quienes están indefinidos, entre autóctonos e inmigrantes… Su estrategia es el miedo, el enfrentamiento entre las inmensas mayorías.
Pero está es su crisis, no la nuestra. Es la crisis de un sistema de dominio, político y económico, que está en decadencia y declive irreversible. Que ataca y atacará cada vez más las exigencias y necesidades vitales de las inmensas mayorías al mismo tiempo que regala dinero a espuertas a la Banca y a los grandes empresarios. Sin embargo tenemos oportunidades de reaccionar y buscar alternativas para no caer en las mallas de la crisis y de la decadencia de este sistema. Si su fuerza es el miedo la nuestra es la unidad y la solidaridad. La unidad y la solidaridad que se construye y se teje cotidianamente, en cada centro de trabajo y barrio, día a día, a través de las relaciones directas. Podemos construir una solidaridad desde abajo capaz de crear un apoyo mutuo en el que se sostenga cada uno de nosotros/as. Solidaridad y apoyo mutuo frente a la atomización y el individualismo a los que nos quieren reducir y con los el que nos quieren enfrentar.
La Huelga general del 29-M es una ocasión para empezar a responder. Empezar a construir está unidad solidaria desde abajo a partir de nuestras exigencias comunes, preparando esta huelga, es una oportunidad para reforzar esta paciente y necesaria tarea. Una tarea y un objetivo cotidiano, cuyo significado y práctica implica una posibilidad de futuro y de esperanza común frente a la crisis irreversible de este sistema.
En Madrid acude a nuestra mesa el 29-M desde las 12horas en la Cuesta de Moyano.


