Presentamos la publicación del libro "La Comunión Humana" de Dario Renzi, recientemente traducido al castellano, con este artículo de Rocco Rossetti que también puedes encontrar en el Periodico de Socialismo Libertario"

Sale en estos días La comunión humana, escrito por Dario Renzi y publicado por Ruta editorial (el título original en italiano es La comunanza). Es un libro especial que se edita en castellano en un momento especial. Para explicar el contenido de esta obra podríamos, por ejemplo, dirigir una mirada solidaria y profunda hacia lo que está sucediendo entre la gente del mundo árabe y de Oriente Medio, intentar sentirnos parte de la revolución árabe que comienza y acercarnos al que hasta ahora es su indudable epicentro, la Plaza Tahrir de El Cairo. Un cronista agudo y sensible ha escrito, en estos días, que “por razones no fácilmente comprensibles, los egipcios de Tahrir muestran sólo lo mejor de sí mismos. Como si quisieran dibujar lo que podría ser un Egipto ideal” (1).
La idea y la perspectiva de una comunión revolucionaria
tiene necesidad de vanguardias que comiencen,
pero este comienzo consiste en vivir, en encarnar, en
explicar, en suscitar, en dar, en donar, en devolver a los
protagonistas lo que se les propone.
Son justamente estas razones no fácilmente comprensibles, las motivaciones, los contenidos y los modos de estar juntos de nuestra especie, las que trata de abordar La comunión humana.
Lo hace planteando algunas preguntas esenciales, como son: ¿Qué quiere decir estar juntos? No sin aclarar que puede ser algo extremadamente bonito o hasta inquietante, o ¿de qué depende la fuerza de la presencia de los otros? Y finalmente, se pregunta si se puede ser, no sólo estar, en común, añadiendo como pregunta ulterior si se trata de una necesidad incontrolable, un anhelo inexplicable o también de una formidable posibilidad de elección. De lo que nos habla es algo tan preciado y misterioso como la reciprocidad humana. Al mismo tiempo, el autor nos recuerda las razones por las cuales algo tan humano y tan recurrente en la humanidad a la hora de preguntarse sobre sí misma, a menudo se hace más difícil, en efecto “La curiosidad humana, sincera, vital que nos hace interrogarnos sobre el estar juntos, es cubierta y anulada por la supuesta certeza del estado que nos tiene juntos”(2). El Estado, tanto como idea o como realidad, obstaculiza todo discurso alrededor de la comunión humana porque lo resuelve con la justificación de su supuesta necesidad y eternidad: la comunión coaccionada bajo el marco estatal sería la única posible, considerando los límites insalvables de la especie humana. No es casual, por lo tanto, que justamente cuando la iniciativa de la gente cuestiona la opresión estatal, pone al desnudo su arrogancia y presunción, manifestando la fuerza, la justicia y la belleza de una comunidad que empieza a experimentarse como libre y concreta búsqueda del bien, es entonces cuando estas preguntas vuelven a palpitar en la intimidad de los protagonistas y en sus renovadas relaciones.
En los Consejos prima la obra fundadora y proyectual de la
revolución entendida como creación autoconsciente, en
tiempo real, de una comunión leal, sincera, que tiende
a la búsqueda del bien común percibido inmediatamente
como el que acrecienta el bien individual.
La comunión es una tensión humana, algo connatural a nuestra especie. Es una necesidad, porque no podemos literalmente vivir sin comunión, sin esta búsqueda del otro/a y de los otros/as. Sin embargo, es al mismo tiempo una posibilidad para podernos trasformar a nosotros y a los otros, para poder mejorar individualmente y juntos (3). La comunión, los distintos tipos de comunión, son un concepto decisivo. Está en la base de su plasmación en comunidades. Nos permite explicar mejor un adjetivo y un atributo tan importante como es “común”: poner en común, compartir, vivir en común, convivir, buscar el bien propio y de los otros, bien común. Por lo tanto Dario Renzi nos habla de algo, la comunión, que es claramente y universalmente humano, para esbozar principios e hipótesis de su posible definición en clave humanista socialista, revolucionaria y libertaria.
Que cada uno tenga su propio camino, su propio ritmo, su
propio punto de vista, su propia interpretación de la
comunión humanista socialista es uno de sus factores
constitutivos: nuestra comunión está fundada, formada,
construida, por la aportación indispensable de cada
mujer y de cada hombre que la elige.
Desde este punto de vista, en la introducción a la edición en castellano, Dario Renzi nos ofrece una importante profundización de la idea de la comunión, analizando cómo ésta vive en las tres figuras de la subjetividad humana, la individualidad, las relaciones y la dimensión colectiva.
Presentar un libro al que se tiene un particular cariño entraña el riesgo de querer desvelar casi todos su aspectos importantes o, peor, resumir (mal) en una página lo que se ha escrito (muy bien) en cientoveintidós. Me limitaré por lo tanto a aconsejar emprender este viaje al que nos invita Dario. Con la esperanza de que sean numerosos los compañeros/as y los/las amigos/as que quieran hacerlo, no sólo leyendo este libro, sino también debatiéndolo juntos en los encuentros y las presentaciones que vamos a organizar.
Rocco Rossetti
(1) - E. González, La ciudad de la alegría, El país 09/02/2011
(2) - D. Renzi, La Comunión humana (Introducción), Ruta editorial.
(3) - D. Renzi, Apuntes por una comunión ética, Utopía socialista n.19, octubre 2010/enero 2011




