Descubramos, cultivemos la fuerza de las mujeres contra la violencia machista y la guerra.

El ataque de EEUU a Irán ha abierto nuevos frentes que se añaden a otros tantos en curso, acelerando la dinámica bélica y represiva de los Estados. En este marco la declaración del gobierno español contra la guerra y su denuncia tanto a EEUU como al régimen iraní, representan una contratendencia en Occidente y cuentan con el apoyo de gran parte de la sociedad. Mientras, la derecha y la extrema derecha hacen suyo el lema Mujer vida y libertad haciéndose pasar hipócritamente por defensores de los derechos de las mujeres.

En estos tiempos difíciles conviene recordar una realidad innegable: las mujeres son las principales víctimas de las guerras junto a las pequeñas y pequeños pero también las principales protagonistas de la búsqueda de paz y pacificación. Se trata de un recurso valioso para toda la humanidad, que ha permitido que la vida siga adelante incluso en los escenarios más oscuros y que ha preservado márgenes de humanidad mejor ante la extrema deshumanización que es la guerra.

Es algo que brota del amor por la vida y la mayor propensión a ponerla en el centro que expresa en todo tiempo y lugar el género femenino. Esta es la fuerza de las mujeres, la que permite enfrentar la violencia machista en todas sus expresiones, la que empuja la afirmación de la propia libertad de elección sobre cada aspecto de la vida, la que se expresa en la construcción de ámbitos de vida mejor para todas y todos, pequeños y grandes. Una fuerza a descubrir y cultivar, de la que tomar conciencia en la intimidad de cada una, en nuestras relaciones y ámbitos colectivos.

Este 8M pensamos en las mujeres iraníes que luchan por decidir si llevar el velo o no, en las estadounidenses que han sido protagonistas de la batalla contra el ICE, en aquellas que en la India afirman su dignididad de ser mujeres frente a la violencia, en las afganas que animan clubs de lectura clandestinos, en las gazatíes que entre los escombros construyen escuelas, en las colombianas que defienden sus tierras, bosques y ríos, en las que aquí han denunciado en partidos e instituciones la violencia sexual sufrida o claman por sus derechos laborales y vitales como las jornaleras de Huelva. Pensamos en ellas y en tantas otras que en los cuatro ángulos del planeta buscan libertad, justicia, dignidad y respeto.

¿Sentimos como propia esta fuerza y búsqueda de libertad y dignidad? ¿cómo podemos defendernos de la violencia machista? ¿cómo construir espacios en los que ser nosotras mismas junto a otras? ¿cómo valorar lo que nos une y la unicidad de cada una? ¿cómo crecer y superarnos? ¿cómo descubrir y poner a la obra nuestros mejores recursos y capacidades? ¿cómo enfrentar los roles y estereotipos? Y finalmente… ¿se puede hacer solas, ante las pantallas frías que exasperan el odio? Creemos que no, que necesitamos escucharnos, mirarnos a los ojos, encontrarnos en vivo y en directo. En la vorágine cotidiana merecernos tomarnos un tiempo para nosotras, para pensar, para dialogar, para conocernos, para estar las unas para las otras, para animar una sororidad activa y combativa y una alianza con los mejores hombres contra el machismo.

Si compartes la importancia de estas preguntas, si sientes la exigencia de unirte con otras mujeres, contacta con nosotras en slperiodico@gmail.com.

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