A 72 años de la fundación de Israel Una limpieza étnica que nunca terminó

En estos días los palestinos conmemoran la Nakba, la catástrofe derivada de la destrucción de más de 400 aldeas, masacres, violencias y destrucciones de cualquier
tipo. Una conmemoración contra los deseos de Israel porque prohíbe la memoria “de los otros”: la palestina no debe tener, de hecho, visibilidad. Las conmemoraciones de la Nakba no deben afectar el aniversario del nacimiento del Estado que ha ocupado ya gran parte de la Palestina histórica, que ha negado para siempre el derecho al retorno de los palestinos refugiados, que ha encerrado a los palestinos en un trozo fragmentado de aquella pequeña tierra.
La historia fue así. Era el 14 de mayo de hace 72 años, un día antes de que venciese el Mandato británico en Palestina, cuando Ben Gurion, jefe de la Organización sionista mundial fundada en 1897 por Theodor Herzl y presidente de la Agencia Judía, proclamó el nacimiento del Estado de Israel. El Estado, nacido a las 16.00 horas de una tarde con una reunión organizada en secreto, pero con la lectura de la llamada “declaración de independencia” en directo en la radio Kol Yisrael, que comenzó así sus retransmisiones.
Tuvo como primer reconocimiento el de la Unión Soviética sólo tres días después de su autoproclamación. Su ejército apenas constituido consiguió mantener a raya a los ejércitos de todos los países árabes que intentaron derrotarlo, entonces y en los años sucesivos. Las masacres de los palestinos ya habían empezado meses antes, pero el 15 de mayo se produjo la catástrofe definitiva con la fundación del Estado sionista. Las
formaciones paramilitares, que pronto se convertirían casi todas en componentes efectivas del ejército que se autoproclama el “más moral del mundo” tuvieron un rol
importante que nadie habría podido nunca declarar oficialmente: el de iniciar la limpieza étnica de Palestina, nunca terminada.