Turquía y la guerra en Nagorno-Karabakh ¡Fuera el estado genocida del Cáucaso!

Desde hace casi un mes arrecia la guerra entre armenios y azerbaiyanos en Nagorno-Karabakh, un conflicto de largo recorrido que se ha vuelto a encender golpeando dolorosamente a las poblaciones civiles, que hay que detener lo antes posible por el respeto a la autodeterminación del pueblo armenio y de todos los pueblos del área hacia una perspectiva de convivencia y de pacificación.
En este contexto bélico ya grave se coloca un hecho intolerable: el posicionamiento político y militar del Estado turco al lado de Azerbaiyán.
Turquía tiene un horrendo precedente histórico por habiéndose manchada, a principios del siglo pasado, en el genocidio en el que han muerto entre dos y tres millones de armenios. En el curso de la Primera Guerra Mundial el imperio otomano llevó a cabo arrestos, pogromos, masacres y deportaciones en masa: en las marchas de la muerte las poblaciones civiles armenias –entre ellas, mujeres, niños y ancianos– murieron de hambre y de agotamiento. A pesar de la posterior desaparición del imperio, la moderna Turquía no ha reconocido jamás este crimen. Se trata del negacionismo de Estado: aun hoy, quien habla en Turquía del genocidio de los armenios corre el riego de ser acusado y de ir a la cárcel. Por eso, la intervención de esta potencia en el conflicto actual y su posicionamiento contra los armenios es alarmante e inaceptable, evocando una página negra de la historia de la humanidad.
Miércoles 21 de octubre de 2020