LA VERGUENZA DE ARGUINEGUÍN

Todavía quedan más de 1.900 personas hacinadas en el muelle de Arguineguín, en la
isla de Gran Canaria. Las imágenes de estos días nos han mostrado rostros de personas sufriendo sin agua y comida y en muchos casos sin separación entre personas portadoras de la Covid 19 y personas que no la tienen. Como denuncian muchas ONG y abogados, las y los recién llegados no pueden acceder a servicios de traducción para conocer sus derechos, como por ejemplo la petición de asilo, y en algunos casos ha habido separaciones entre madres e hijos. El tiempo de máxima estancia en este centro inhóspito tendría que ser de 72 horas pero en muchos casos se ha extendido hasta varias semanas. Se les niega el traslado a la península aun pudiendo contar allí con muchos centros de acogida vacíos. El escándalo que está sacudiendo al mismo gobierno del Estado y en primer lugar al titular de Interior, Grande-Marlaska, expresa de manera muy clara la política que la UE ha reafirmado hace poco de cara a la inmigración. Una política que además se ha visto respaldada por la vergonzosa sentencia del Tribunal
Constitucional español que ha confirmado la validez de las devoluciones en caliente.
Más indignación genera el hecho de que los partidos que conforman este gobierno se llenaran la boca en su tiempo hablando de un cambio en la política migratoria y en la
mejora de la acogida. Frente a esta miseria una vez más hay que destacar los gestos de mucha gente solidaria que se ha acercado espontáneamente a los recién llegados para tratar de comunicarse con ellos, ofreciendo comida y agua y en algunos casos proponiéndose para ponerles en contacto con familiares y amigos para confirmar que
habían llegado sanos y salvos. Quien está haciendo primar la solidaridad también ha tenido que enfrentarse a varios episodios de racismo protagonizados por algunos
residentes de la isla. Destacando el coraje de las personas que emprenden estos viajes en búsqueda de una vida mejor reafirmamos nuestro llamamiento para una acogida digna y la libre circulación de las personas.