Concentraciones 11 Junio. Una importante reacción frente a la violencia machista.

Decenas de miles de personas, en su mayoría mujeres, han llenado las plazas de ciudades y pueblos del Estado español para expresar su tristeza y dolor por los asesinatos de Rocío y Olivia (y presumiblemente de Anna, la hermana de esta última), conocidos el día anterior, y denunciar la violencia machista que arrecia en las últimas
semanas. La convocatoria se hizo 24 horas antes y llamaba a concentrarse frente a todos los ayuntamientos. La prensa recoge los datos solo de algunas capitales de provincia: unas 2.000 personas en Madrid, 600 en Barcelona, 600 en Sevilla, 800 en Santa Cruz de Tenerife, 300 en Granada, pero sabemos que, a pesar de la lluvia, torrencial en muchos sitios, se reunieron centenares y centenares de manera difusa en muchos lugares.
Ha sido una reacción importante, rápida y determinada, que pone en evidencia, una vez más, la emersión femenina que atraviesa estas tierras, popular y extendida. Recuerda las movilizaciones ante la sentencia de la manada, aunque esta vez no se trataba de algo puntual sino de una reacción ante la violencia machista que se ha cobrado 38 víctimas en este 2021 (según feminicidio.net). Primaban en las consignas la denuncia: a la justicia patriarcal, a Vox que niega que la violencia machista exista disolviéndola en la llamada violencia familiar, a las instituciones que desoyen a las mujeres cuando denuncian y las culpabilizan veladamente cuando no lo hacen. Importante sin duda, como lo es, aún más, preguntarse lo que la motiva, lo que hay antes: identificarnos como mujeres en nuestra búsqueda de libertad y dignidad, solidarizarnos las unas con las otras en la defensa de la vida. Es lo que resonaba en los gritos de apoyo a Beatriz, la madre de las dos pequeñas, y a Juana Rivas, por cuya libertad se clamó con fuerza. Seguramente también en la petición de dimisión de Irene Montero y la crítica al Ministerio de Igualdad, que se oyeron, al menos, en Barcelona y Madrid respectivamente: expresión de repulsa ante quienes desde dentro del feminismo convierten el ser mujer en un deseo desvinculándolo de su realidad también biológica (como pretenden hacer con la que llaman Ley Trans).
Queremos continuar conociendo las motivaciones de fondo que empujan a tantas mujeres, de diversas edades y orígenes, a protagonizar una emersión tan inédita e importante como caótica. En ello nos seguiremos empeñando, convencidas de que profundizar sus razones y contenidos esenciales y apoyar el crecimiento de la conciencia de sus protagonistas es vital, para redefinir una vida mejor para todas y todos.