Contra la horda talibán. Apoyemos a quienes resisten

En el Panjshir se resiste a los talibanes desde su vuelta al poder. La región del noreste es la única zona del país que nunca ha sido tomada por los ocupantes: ni por los soviéticos que la invadieron en los años ochenta, ni por los mismos talibanes, que controlaban el resto de Afganistán entre los años 1996 y 2001. Las noticias son muy confusas, hasta el punto de que los talibanes han declarado varias veces la derrota de los rebeldes y la huida de Ahmad Massoud, líder de la resistencia, al vecino Tayikistán.
Pero en un mensaje de Facebook en su nombre del 4 de septiembre se ha publicado el desmentido, que recita: “No renunciaremos nunca a la lucha por la libertad y por la justicia. La lucha en Panjshir y en Herat, con nuestras valerosas hermanas, demuestra que el pueblo no ha renunciado a reivindicar sus derechos y no teme ninguna amenaza”.
En efecto, en Herat, y posteriormente también en Kabul, algunas decenas de mujeres se han manifestado en las calles heroicamente con el rostro descubierto, con zapatos y vestidos prohibidos por los talibanes y carteles por la libertad, la educación y un lugar en el gobierno para las mujeres (esta última reivindicación es la única a la que ha dado peso la prensa occidental) y con el escrito “no tenemos miedo porque estamos juntas”.
El eco de la resistencia del noreste alienta combates también en otras provincias, como las de Wardak y Daikundi, pobladas por la minoría chiíta desde hace tiempo organizada en milicias de los hazara, que en muchos casos rechazan rendirse y reconocer a los talibanes que ya en el pasado les han perseguido ferozmente.
La resistencia es por ahora inferior en número y armamento a los talibanes y es conducida por formaciones político-militares e islámicas pero históricamente adversas al fundamentalismo, a la yihad y a la sharia. No es para nada lo mejor, no por lo que nos concierne ni, creemos, por la perspectiva de las poblaciones afganas; sin duda es menos malo que los talibanes, prueba de ello es que sus representantes celebran las movilizaciones de las mujeres y publican declaraciones como “Panjshir se opone a cualquiera que quiera esclavizar al pueblo” (Zahir Aghbar, embajador afgano en Tayikistán, Reuters) y “estoy preparado para defender el último bastión del Afganistán libre junto a mis milicianos” (Ahmad Massoud, Washington Post, 18 de agosto). Si Panjshir no cae, como se puede esperar, durante las próximas semanas –los talibanes están intentando una ofensiva para tener todo el territorio afgano en su posesión antes de proclamar su gobierno– las duras temperaturas que se producen en el área desde octubre en adelante podrían permitir a los resistentes estar más protegidos de nuevas incursiones talibanes y reorganizarse.

El CDR de La Comune.

Agradecemos al Comité de redacción de La Comune la posibilidad de que demos a
conocer esta toma de posición publicada en su ejemplar 384.