Huelgas y luchas en Correos: por trabajo digno y de calidad

Una importante mayoría de las más de 52.000 personas que trabajamos en Correos nos estamos activando, de maneras muy diferentes, para detener el cambio radical que intenta imponer la dirección de Correos (con el apoyo del Gobierno de coalición): pasar de ser un servicio postal a un nuevo modelo de servicio de paquetería y comercio.
Es decir: los/as carteros/as llevarán prioritariamente paquetes -dejan más dinero que la carta del hospital-, las oficinas pasan a ser una tienda donde realizar tareas de bancos -ingreso y retirada de dinero, facturas y pagos…-, venta de lotería, telefonía, papelería, regalos y envío/recogida de paquetes.
Mientras se baten récords de número de paquetes en movimiento y aumentan los servicios y responsabilidades para la plantilla, la dirección con el fin de mantener sus remuneraciones y forzar este nuevo modelo, ha reducido la plantilla en más de 10.000 personas en los últimos años; ofrece nuevos contratos/plazas de jornada partida, parcial, fines de semana incluidos; desvía el trabajo y cede los recursos e infraestructuras a la parte privada del Grupo, Correos Express -es más fácil presionar a sus «falsos autónomos»- y dedica ingentes cantidades a publicidad.
Por todo ello y para mejorar mínimamente las condiciones de trabajo, llevamos meses de huelgas, movilizaciones y luchas. Conseguimos parar la imposición de los primeros pasos de este plan en diciembre de 2021. Ahora con el inicio de la negociación del convenio colectivo -caducado desde 2013- nos estamos reactivando de manera más amplia y directa.
Los días 1,2 y 3 de junio CCOO y UGT convocaron una huelga general y una manifestación estatal el 1 de junio en Madrid. Estos sindicatos no participan en la Unidad sindical en la que sí están entre otros CGT y SIPCTE, que sostiene 13 medias básicas irrenunciables y que convocaron el 1 de junio huelga general pero solo en Barcelona.
En algunas ciudades, y es algo muy positivo, de Andalucía y Euskadi y probablemente en otras que no conocemos, se están autoorganizando asambleas para unir a compañeros/as que quieren asumir sus reivindicaciones y la lucha con un protagonismo directo.
Animados también por estos ejemplos, en Barcelona hemos tenido una primera asamblea con más de 20 compañeros/as de 8 centros de trabajo para encontrarnos, intercambiar informaciones y experiencias e intentar iniciar un recorrido común de unión y lucha donde informar a la gente sobre lo que está pasando, defender un servicio de calidad y más humanizado -no sometido a los números y a las estadísticas de beneficio empresarial- y definir los pasos para que prevalezca entre nosotros la solidaridad y ayuda mutua y responder así mejor a las presiones cotidianas. El criterio que nos anima es el siguiente: nosotras/os que trabajamos juntos/as, somos las/os protagonistas de mejorar y decidir juntas/os las condiciones de nuestra convivencia laboral.
Muchas/os participamos en la manifestación de Barcelona con una pancarta propia y nos preparamos para una segunda asamblea el 9 de junio donde empezar a concretar este posible recorrido común.