Argentina – Resultados electorales: el peor escenario

Reproducimos la toma de posición de Comuna Socialista, organización hermana en Argentina, agradeciendo su autorización.

Con los resultados electorales del 19 de noviembre se consumó el peor escenario posible. Javier Milei, un siniestro personaje de ultraderecha y liberfacho, será el próximo presidente.

En su primer discurso, no tuvo empacho en anunciar de entrada que gobernará solo para las “personas de bien” (el de las patronales y sus amigos), violando un axioma elemental de la democracia burguesa: al presidente lo eligen las mayorías, pero gobierna para todos.

Pareciera una pesadilla, pero es real, y es el fruto marchito del entrecruzamiento entre el deshacerse de la política democrática –cada vez más insensible e incapaz por naturaleza de hacer cuentas con las exigencias humanas más elementales, portadora a cara descubierta de los peores desvalores– y la debacle social, cultural y moral de la sociedad, que creció de manera acelerada viajando por las pantallas de los teléfonos celulares, atontando las facultades, envenenando las aspiraciones humanas más genuinas, apagando las conciencias y despertando los instintos más miserables de frustración, malicia y egoísmo social.

No se trata simplemente del triunfo de una hipótesis política, sino de la legitimación de la violencia institucional y de la violencia social. Ganó la idea de que es posible relativizar los secuestros, la tortura y el robo de bebés perpetrados por la última dictadura militar; se coronó la concepción de que la libertad de las mujeres es una amenaza a coartar y que la violencia hacia ellas no sería distinta de otras violencias; se impuso la opinión de que para la “paz social” hay que reprimir y –si es necesario– comprar un arma y defenderse a los tiros; se legitimó el desprecio por la naturaleza que nos circunda; venció el miedo miserable a cualquier posibilidad de bien más amplio, con el afán de cuidar la aspiración –como mínimo ingenua en la enorme mayoría de los casos– de enriquecimiento personal; prevaleció la consideración de que las elecciones afectivas homosexuales y lésbicas son expresiones de suciedad; triunfó la libertad de imponerse a los otros y a las otras en virtud del “mérito” personal.

Las mayorías que votaron a Milei sueñan con un gobierno que los privilegie en detrimento de las necesidades de los demás. A quien afirma que no lo votó pensando en estas cuestiones, sino para castigar la pobreza y la corrupción del peronismo, le recordamos que ha llevado a la presidencia a un neofascista que, además de lo ya mencionado, promete abiertamente cortar de cuajo toda la ayuda a los últimos, a los niños, los humildes, los enfermos y los jubilados.

Lamentablemente, la subordinación de los partidos de la izquierda a la política democrática obstaculizó la posibilidad de entender el drama que se estaba gestando y lo que estaba en juego, igualando en los hechos a los dos candidatos del balotaje. Cometió un gravísimo error: no fue capaz de llamar a votar por Massa porque desestimó el dilema moral, de principios y valores que tenía la gente por delante y frente al cual era fundamental pronunciarse. Eligió limitarse a ser la izquierda antiajuste y renunciar a la tarea de echar luz sobre el peligro neofascista y negacionista que encarnan Milei-Villarruel, así como a la batalla de fondo que estaba planteada.

Hoy, entonces, los interrogantes planteados a las fuerzas de izquierda, a nosotras y nosotros mismos y a las personas comunes que rechazaron a Milei son: ¿qué puede significar ser de izquierda frente a la nueva situación dramática? ¿Puede ser la defensa de la vida humana, del bien común y de la libertad positiva y expansiva? ¿Puede ser la defensa de las mujeres y la infancia, de las y los trabajadores, los inmigrantes e indígenas? ¿Puede ser un compromiso para que prevalezcan la solidaridad, la colaboración y la cooperación desde abajo? ¿Puede ser aprender a pensarse como la común humanidad diferente que somos, a descubrir en el apoyo mutuo la mejor fuente de bienestar y, en función de eso, enfrentar a los poderosos de toda calaña? ¿No son estos interrogantes fecundos a averiguar con tesón, activando finalmente nuestras conciencias? Nosotras y nosotros creemos que sí y que eso implica emprender un camino teórico y práctico para buscar ser más humanos contra la deshumanización que están imponiendo las derechas y se está filtrando por los poros enfermos de esta sociedad decadente.

Comuna Socialista, 20/11/2023