Sobre la condena a CFK: unirse de manera independiente, sustraerse de las pujas ajenas.

Lo sucedido la tarde del martes pone de manifiesto que las facciones políticas patronales (entre las que distinguimos diferencias; la encabezada por Milei es hoy la peor) se tiran de todo, luchan descaradamente por el poder negativo y la gestión de los Estados, se disputan negocios, se espían, se difaman y se toman revancha cuando se intercalan en el gobierno con todos los recursos a disposición. Un ejemplo de ello lo constituyen las causas judiciales, típico método de los sectores dominantes para dirimir sus diferencias. Con la crisis de la política democrática, cada vez es más claro que la idea de la “división de poderes” y de una “justicia independiente” que controla a los otros poderes del Estado es una estafa y una mentira. En realidad, a tono con el carácter totalitario del sistema democrático, hay un poder negativo único, ajeno y hostil a la gente común, como bien lo personifican los oscuros personajes de la Corte. La famosa “Causa Vialidad” puede ser un mamarracho jurídico, pero la verdad es que la lógica política democrática es irremediablemente corrupta y sus exponentes en general cada vez más impresentables y sedientos de poder y de negocios. 

En este sentido, la mayoría de la izquierda lamentablemente cayó en la trampa de denunciar solo la proscripción, sin hablar de la corrupción, la del peronismo y la de Cristina Fernández en particular. Están defendiendo a una familia de ricos que han lucrado toda la vida con los negocios derivados de la gestión estatal. Y lo hacen con una determinación que parece no guardar proporción frente a lo que se ha hecho ante los ataques recibidos por las organizaciones sociales, populares y de izquierda en lo que va del gobierno de Milei. En vez de alentar la constitución de un frente único de la izquierda contra los liberfachos en el gobierno, están optando, por incomprensión de la realidad y electoralismo, por una propuesta “frentepopulista” de movilización común con el peronismo. Llamamos a la izquierda a reaccionar en función del rescate de un mínimo espíritu revolucionario.

Mucha gente está preocupada por la situación en este clima evidente de avance contra las libertades democráticas, pero la condena de CFK no tiene que ver con eso. Hacemos un llamado de atención acerca de la necesidad de sustraerse de las pujas de poder entre las facciones rivales de la burguesía. Precisamos construir espacios de resistencia y libertad independientes entre la gente más sensible y reactiva para proteger la vida frente a la crueldad del gobierno. Unirnos y defendernos de los ataques a las libertades democráticas y por la dignidad de los sectores populares, las y los trabajadores de la salud, los jubilados, las personas con discapacidad, las mujeres, los inmigrantes, las organizaciones sociales y la izquierda.