El pasado julio, el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca católico de Jerusalén y Teófilo III, patriarca griego-ortodoxo, han efectuado una visita conjunta a Gaza en una misión de solidaridad y de apoyo a la pequeña comunidad cristiana local. A su vuelta, han emitido una declaración conjunta haciéndose testigos de la devastación y el hambre, afirmando haber visto a personas “resistir al sol durante horas con la esperanza de una simple comida”. Los dos altos prelados han subrayado que la carestía no es una catástrofe natural, sino el resultado de una estrategia deliberada de Israel.
En una declaración ulterior conjunta del 26 de agosto de 2025, los dos han condenado además duramente las órdenes de evacuación y el desalojo forzado de los civiles de la ciudad de Gaza y han asegurado que los sacerdotes y las monjas no dejarán la Franja, quedándose “a cuidar a todos aquellos que queden en las parroquias”, testimoniando la caridad humana y subrayando que “Cristo no está ausente de Gaza”. Ambos líderes religiosos han lanzado llamamientos urgentes para intentar infringir la sordera de la comunidad internacional para que actúe para “poner fin a esta guerra insensata y destructiva”. Han pedido “la liberación de los rehenes y de las personas detenidas arbitrariamente, un cese del fuego inmediato y permanente y un acceso humanitario ilimitado”.
Fabio Beltrame
27 de agosto de 2025
texto extraído de lacomuneonline (Italia)
