Mientras la segunda fase de la guerra de Netanyahu contra la población de Gaza, conocida como operación “Carros de Gedeón II”, prosigue con ferocidad, una oleada de protestas sin precedentes sacude a la sociedad israelí. Decenas de miles de ciudadanos, entre ellos un creciente número de árabes-israelíes, salen a las calles, bloquean las autopistas, se manifiestan por todas partes para pedir con fuerza un acuerdo inmediato por la liberación de los rehenes y el fin de la guerra. Las movilizaciones, promovidas por el Foro de las Familias de los Rehenes y los Desaparecidos, involucran a diferentes sectores de la sociedad (de ex-miembros de los Servicios de seguridad y del ejército, reservistas, jóvenes objetores de conciencia y miembros de organizaciones pacifistas) y acusan a Benjamin Netanyahu de anteponer sus propios intereses y cálculos políticos a la vida de los rehenes y de la población inocente de Gaza. En un contexto caracterizado por crecientes manifestaciones emerge, sin embargo, un elemento paradójico y contradictorio: el llamamiento de algunos grupos de manifestantes a poner fin a la guerra dirigido al actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esto parece una dramática petición de apoyo, pero refleja algunas incoherencias significativas presentes en las manifestaciones. De hecho, es precisamente Trump el que ha dado carta blanca a Netanyahu para ocupar la ciudad de Gaza. A pesar de algunas declaraciones a menudo contradictorias con las precedentes, Trump ha ofrecido -como ya había hecho Biden- un apoyo a su amigo Netanyahu y al gobierno criminal responsable de la espiral genocida en la Franja de Gaza.
Este llamamiento a un personaje como Trump, que ha contribuido y contribuye a que la situación esté en punto muerto y a permitir a Netanyahu bloquear toda posible mediación, evidencia, entre muchos manifestantes, las laceraciones concienciales que hay en la sociedad de Israel. La esperanza de un cambio, confiada a Trump, indica una profunda confusión, pero también la voluntad en muchos casos ingenua de explorar toda vía posible para poner fin a una pesadilla que, de manera diferente, atenaza a la población palestina, antes que nada, y a los sectores más honestos y voluntariosos del pacifismo y del diálogo en Israel y en las comunidades hebreas del mundo hebreo.
Fabio Beltrame
27 de agosto de 2025
texto extraído de lacomuneonline (Italia)
